
El arquitecto Horacio Berreta, director del proyecto afirmaba: ‘por un lado enterramos la basura y, por el otro, devastamos la tierra’. ‘Nosotros proponemos una tecnología que ayuda a paliar ambos problemas, pero además es más económica, muy eficiente desde el punto de vista de la aislación y fácil de fabricar’. Las propiedades físicas y mecánicas de los ladrillos fueron evaluadas por la Universidad Nacional de Córdoba y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Los ladrillos y paneles se fabrican con envases descartables de bebidas (PET) y envoltorios de alimentos, que se trituran y mezclan con cemento. El nuevo material es aislante y fácil de instalar, lo que facilita la autoconstrucción.
El CEVE está colaborando con un grupo religioso que cuenta con un terreno, para producir una fábrica de ladrillos, lo mismo que para un proyecto en una cárcel en Catamarca, una escuela en Entre Ríos que fabricaría ladrillos PET para el Perú. Un grupo de españoles estaría donando fondos para la compra de maquinaria en el corto plazo.